“Fui Centinela tres años”

 

 

Fui centinela tres años

 

                                                       “ y me fui una noche de Los Jaquimeyes”

                                                         Teodosio Germosén

 

Trojes abandonadas            edredones sordos,

murmullo de niñas de mar         gobernalle en sombras,

elefantes mudos frente a un precipicio de mallas blancas,

 

Aroma de mujer perdido en el secreto cerrado del hospicio,

puertas entornadas,

visillos descuidados dejándola entrar como un halo templado de nervios

que me va contando de males,

de tu sabia de lavazas invadiendo por las grietas,

de los caballos de tu aroma viejo asentándose,

tirando de las marionetas de mis cabellos,  llamándome…

 

Yo solo soy esta presencia de niño.

¿Tendré un cuerpo sano

por debajo de este cuerpo de ortigas tiernas que despierto?

¿Unos ojos reales, unas manos adoradoras de males,

unas ingles calientes?

 

Suero de almizcle milenario bajándome hasta los labios,

haciéndome apretar los edredones,

rosándose las tráqueas contra las corambres del aire,

cayendo en la vigilia, como cae el muerto al fondo del establo

desde el cese furtivo de una ajada cuerda,

medio cuerpo huyendo como ladrones por los aposentos,

medio cuerpo de murmullos de loba

llamándome con sus aromas calientes

con sus metales en ascuas

con su presencia de hierbas – presencia de 20 males –

presencia de flores siniestras,

 

¿Dime, cómo te has deslizado hasta mi cuerpo?

 

Por las grietas, por los socavones de tierra, Por los pasojos de aire,

por la cisura de mis ingles humedecidas,

por las tinieblas huidizas que se acurrucan como niños

entre los edredones de vellón,

por entre  las rendijas, por entre los garitos dormidos del centinela

que abruma la noche con su camafeo,

 

en el cuerpo arqueado que se desturrona,

en las palmas inertes que ya rosan a los suelos imantados,

si me quieres todavía ven a buscarme.

 

 

Ya me habita tu olor temblando

Sacudiendo sus colibríes contra mi esqueleto

Y me va tragando, verso a verso,

va tomando todo, va guardándolo todo,

y se va de a poco abandonando, reculando, retrocediendo,

fundiendo en blanco…

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Hipocondría

Desnudez de olvido,
Asombro de olvido,
Calles traseras de la casa por las que nadie va,
Café quemado, enojo, enojo chico de la casa,
Pequeño ventanal que mira distraído al patio,
Ausencias incomprendidas,

paciencia misteriosa que llegaría al mar…

Mínima soledad apenas audible,
Universo de estanque blanco, en mi silla y en mi cuarto,
Bostezo muerto hace días en mis labios, empiezo a oler.

La tarde se ha refugiado en el regazo tierno de la noche,
Y es cada vez más noche, y menos tarde, y más tierna.

He de pedir perdón por cada día de estos.

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SUCIO, MAL VESTIDO

 

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En el camino de los perros mi alma encontró

a mi corazón. Destrozado, pero vivo, 

sucio, mal vestido y lleno de amor.

En el camino de los perros, allí donde no quiere ir nadie.

Un camino que sólo recorren los poetas

cuando ya no les queda nada por hacer.

¡Pero yo tenía tantas cosas que hacer todavía!

Y sin embargo allí estaba: haciéndome matar

por las hormigas rojas y también

por las hormigas negras, recorriendo las aldeas

vacías: el espanto que se elevaba

hasta tocar las estrellas.

Un chileno educado en México lo puede soportar todo,

pensaba, pero no era verdad.

Por las noches mi corazón lloraba. El río del ser, decían

unos labios afiebrados que luego descubrí eran los míos,

el río del ser, el río del ser, el éxtasis

que se pliega en la ribera de estas aldeas abandonadas.

Sumulistas y teólogos, adivinadores

y salteadores de caminos emergieron

como realidades acuáticas en medio de una realidad metálica.

Sólo la fiebre y la poesía provocan visiones.

Sólo el amor y la memoria.

No estos caminos ni estas llanuras.

No estos laberintos.

Hasta que por fin mi alma encontró a mi corazón.

Estaba enfermo, es cierto, pero estaba vivo.

Soñé con detectives helados en el gran

refrigerador de Los Ángeles 

en el gran refrigerador de México D.F.

 

 Otro poema del Robert (Bolaño) que seguirá escandalizando las tertulias, las tacitas de té, las horas fijas.

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La Universidad Desconocida de Roberto Bolaño(dos poemas del autor)

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Homenaje a Tin Tan

Cuando hayamos muerto y nuestros gusanos sean como Tin Tan,
Resortes y Calambres en la película extendida como una manta
sobre la Ciudad de México y las lavanderas cuneiformes y los
gangsters cuneiformes se persignen en el altar de nuestra
cinematografía, ¡Tin Tan, Resortes y Calambres en el Estudio
Churubusco de nuestros corazones rotos! ¿lo recuerdas?
¿puedes recordarlo todavía?

Tin Tan, Resortes y Calambres
En el final feliz
Buscándose la vida
Y no olvidemos
Ingratos
A Mantequilla
O al amigo de Tin Tan
Marcelo creo que se llamaba
Ni doña Sara García

Homenaje a Resortes

Rostro doloroso, escéptico, apaleado, trasnochado, rostro
sumergido en el bote de orines de las pesadillas, amargo e
imbécil,
duro como el pellejo de las ratas de Chapultepec, vanidoso
y triste, rostro en las lindes del cero, metálico por dentro,
lleno de ecos propicios a la risa, a su risa, a sus muecas
gratuitas y secretas, rostro de los barrios aéreos de México,
el rostro de Resortes

¿Te acuerdas de Resortes?
El perfecto ciudadano
Del Distrito Federal
Sus muecas atroces
Su risa atroz
Iluminan el camino de mis sueños
Cuando regreso a México
Paso a paso
Siguiendo las huellas torcidas
De las estrellas