César Vallejo: el poeta mesías y su mundo: 1ra parte

por Julio Escalante-Fuentes

Español: El poeta César Vallejo en Niza - 1929
Español: El poeta César Vallejo en Niza – 1929 (Photo credit: Wikipedia)

                                                                     “Amaos los unos a los otros, como yo los he amado” Juan 13,34

                                                                           “Se amarán todos los hombres y comerán…” César Vallejo

La vida de César Vallejo (1892-1938), fue extremadamente dura -conoció el exilio desde muy joven-, llena de avatares y lamentablemente muy corta.  La misma vida se encargó de aleccionar a este vate que nació con un gran corazón y con suficiente sensibilidad como para poder sufrir por “todos” los que nacemos en este mundo.  Vallejo tuvo un origen muy humilde en Santiago de Chuco, en la sierra peruana.  Allí el joven César y sus 10 hermanos fueron educados en las escuelas católicas de la zona. Su madre, Doña María de los Santos Mendoza Gurrionero, y su padre, don Francisco de Paula Vallejo Benítez, abogado de profesión, le inculcaron nobles valores humanos: compartir el pan con los que no tienen, el amor al prójimo y la solidaridad con los demás.  Estos valores humanistas son marcas del poeta, quedaron plasmados a través de toda su obra -poesía, novela, drama, ensayo y crónica.  El espíritu de solidaridad fue muy grande en Vallejo, y parece ser una de las musas acompañó al bardo, a lo largo del transcurso de su vida.  En este ensayo propongo revelar el espíritu solidario de César Vallejo con todos los seres humanos del mundo, y como esa solidaridad se cristalizó en su obra. Igual de importante será estudiar como Vallejo se solidariza y  con la causa  republicana. La solidaridad  es uno de los temas de más repunte en el poema “Himno a los voluntarios de la república”  del poemario España, aparta de mí este cáliz (1939).

Para comenzar,  veremos cómo en la primera estrofa del poema “Himno a los voluntarios de la república”, Vallejo nos hace entrega de la dura realidad que se vive en la guerra  y cómo este dolor lo vuelve a él un granito de arena dentro de este gran desierto de sufrimiento humano.  Vallejo  presenta la guerra como un mar de sangre que se vertió en España durante el gran conflicto bélico que se conoce como la Guerra Civil Española.[i]  Así lo reafirma el poeta:

Voluntario de España, miliciano

de huesos fidedignos, cuando marcha a morir tu corazón,

cuando marcha a matar con su agonía

mundial, no sé verdaderamente

qué hacer, dónde ponerme; corro, escribo, aplaudo

lloro, atisbo, destrozo, apagan, digo

a mi pecho que acabe, al bien, que venga,

y quiero desgraciarme;

descúbrome la frente impersonal hasta tocar

el vaso de la sangre, me detengo,

detienen mi tamaño esas famosas caídas de arquitecto

con las que se honra el animal que me honra;

refluyen mis instintos a sus sogas,

humea ante mi tumba la alegría

y, otra vez, sin saber qué hacer, sin nada, déjame,

desde mi piedra en blanco déjame

solo,

cuadrumano, más acá, mucho más lejos,

al no caber entre mis manos tu largo rato extático,

quiebro contra tu rapidez de doble filo

mi pequeñez en traje de grandeza!

(Vallejo, César. The Complete Poetry: A Bilingual Edition)

Español: Portada de la primera edición del poe...
Español: Portada de la primera edición del poemario “Los heraldos negros” de César Vallejo (Photo credit: Wikipedia)

Este poema puede considerarse como una muestra del  muy elevado nivel de compromiso que adquirió el vate con los republicanos en la Guerra Civil Española.  Además, el poema nos revela  el despertar de un hombre que se descubre a sí mismo, y que cuando se ve frente al espejo, esa visión lo pasma, ya que él se ve  como a un hombre diminuto e insuficiente que no puede cambiar  nada en esta vida, mucho menos el curso de la Guerra Civil Española.

En el poema, la atmósfera se pinta muy tétrica y ensangrentada,  y la voz poética nos hace sentir que  nuestro guerrero no es más  que  una hormiga que está por ser pisada por la pata de un elefante. Al leer, “refluyen mis instintos a sus sogas”, nos queda claro que el suicidio, que puede sonar como un escape provisional es inútil; pues antes nos ha dicho que su compromiso es con el miliciano que está dentro de la agonía mundial.   Vallejo ve la guerra de frente, cual sangrienta y macabra es, y  no sabe de qué forma encararla;  todo lo que él, como hombre, como individuo es capaz  de hacer, ya lo hizo (corrió, escribió, lloró, dijo) y descubre que no tiene el privilegio de conjurarla. La muerte está rondando a paso lento.

Algo más que nos  queda claro es su instinto solidario; él no dará marcha atrás, su compromiso lo asume de una forma caballeresca y sabe que lo único que puede exonerarlo, aunque contra su voluntad, es la muerte: “quiebro contra tu rapidez de doble filo / mi pequeñez en traje de grandeza!”  Vale recalcar de nuevo, cómo Vallejo nos vuelve a aclarar la visión diminuta que tiene de él mismo ante el mundo.  César Vallejo fue fiel a sus ideales y a sus amigos aun cuando supo que la muerte era la única ganadora.  Al hablar acerca del espíritu de solidaridad de Vallejo, en su ensayo “César Vallejo y el dolor de España”, Iona Patrascu G. nos dice que: “Vallejo había visto ya a los demás hombres, había alargado la mano hacia ellos; no los comprendía todavía, pero el instinto de solidaridad que sin embargo existía en él, le hacía acercarse a los que sufren y compartir con ellos el pan diario y la muerte trágica”.[ii]

Por otro lado, Orlando Pérez, en su ensayo titulado “Vallejo on Language and Politics”, nos revela que:

“The personal «yo no sé» of HN, who is unable to make an existential

sense of those blows in life that leave one devastated is now the «no sé»

of how to respond to world events that call for violent action against the oppressors.

If the individual of HN finds himself at loss with respect to his own death,

the revolutionary intellectual of EAMC finds himself equally lost with respect

to the death of his brethren.” [iii]

Para Pérez ésta misma estrofa es un llamado a la acción que celebra la solidaridad de los combatientes republicanos.

En la tercera estrofa se puede deducir del texto que la paz es algo que hubiese preferido el poeta, en vez  de las cruentas batallas que arrojaron al martirio tantos hombres por ambos bandos.  Aun teniendo en cuenta la posición ideológica del autor, esta no le prohíbe que sea  solidario con  las vidas de sus enemigos. ¡Qué ejemplo de humanismo! Vallejo no puede aceptar que las ideas y pasiones de unos cuantos hombres llevaran a los frentes de combate pueblos enteros:

¿Batallas? ¡No! Pasiones. Y pasiones precedidas

de dolores con rejas de esperanzas,

de dolores de pueblos con esperanzas de hombres!

¡Muerte y  pasión de paz las populares!

¡Muerte y pasión guerreras entre olivos, entendámosnos!

Tal en tu aliento cambian de agujas atmosféricas  los vientos

y de llaves las tumbas en tus pechos,

tu frontal elevándose a primera potencia de martirio.

(Vallejo, César. The Complete Poetry: A Bilingual Edition)

Ya comenzado el baño de sangre, se vuelve más obvio que nada podrá hacer para  que se termine la carnicería.  Por las calles de toda España deambulará la muerte y la elevará a la “primera potencia de martirio” pues las pasiones de los hombres poderosos no pudieron negociar ningún tipo de compromiso que pudiera saldar las maniobras bélicas.  Aquí comienza a profetizar cuánto se van a llenar los cementerios de cadáveres, durante ésta guerra fratricida.  César Vallejo se cree el padre de todos los infelices  y en estos versos se lee que quisiera salvar a todos con su poesía.  Vallejo se transforma en un tipo de mesías redentor.

En la penúltima estrofa suena la trompeta con notas de urgencia en las cuales insta a los voluntarios a acabar con la muerte y con los malos por el bien de todos:

¡Voluntarios,

por la vida , por los buenos, matad

a la muerte, matad a los malos!

¡Hacedlo por la libertad de todos,

del explotado y del explotador,

por la paz indolora—la sospecho

cuando duermo al pie de mi frente

y más cuando circulo dando voces—

y hacedlo voy diciendo,

por el analfabeto a quien escribo,

por el genio descalzo y su cordero,

por los camaradas caídos,

sus cenizas abrazadas al cadáver de un camino!

(Vallejo, César. The Complete Poetry: A Bilingual Edition)

Es en esta estrofa  que llegamos al clímax del poema y nos vemos acorralados por una orden de “matar”, que es una orden clara.  Esta sigue un pensamiento impermutable: “de las cenizas se tiene que levantar un mundo mejor”, como el ave fénix que alza el vuelo de entre las cenizas.  La voz poética expresa un fin premeditado, que ha sido parido con dolor.  Pero aun dentro de esta orden de matar se cuelan rayos de luz salpicados de gotas de amor y solidaridad, se percibe lo bueno: “¡Hacedlo por la libertad de todos.”  El fin es de crear un mundo más justo y solidario.  Esto es por supuesto una utopía.  Una utopía que Vallejo llegó a creer posible dentro de lo que es el proyecto Marxista-Leninista que él estudió en la Unión Soviética.  Pérez nos habla de esta ideología política, cuando dice que: “A writer who declared «voy a hablar de la esperanza», even in the face of abject existence, Vallejo felt at the end of his life—and this explains the Marxist-Christian hope—that someday  the meek and the oppressed would indeed inherit the earth; and that someday all their suffering would be redeemed.”[iv]  Si bien esto es cierto, no deja de ser cierto también que “el poeta del dolor” antes de descubrir el Marxismo ya había adquirido una conciencia muy propia y personal que nació de su espíritu solidario en su país natal y la doctrina católica, aprendida de sus padres.

Se contnúa en la siguiente entrada.


[i]La Guerra Civil Española fue un conflicto social, político y militar que tuvo lugar en España entre el pronunciamiento del 17 y 18 de julio de 1936 y el último parte de guerra firmado por Francisco Franco el 1 de abril de 1939.  La Guerra Civil Española ha sido considerada en muchas ocasiones como el preámbulo de la Segunda Guerra Mundial, puesto que sirvió de campo de pruebas para las potencias del Eje y la Unión Soviética, además de que supuso un desenlace entre las principales ideologías políticas de carácter revolucionario y reaccionario, que crecían en Europa y que entrarían en conflicto poco después: el fascismo, el constitucionalismo de tradición liberal burguesa y los diversos movimientos revolucionarios (socialistas, comunistas, anarquistas y trotskistas).  El número de víctimas civiles aún se discute, pero son muchos los que convienen en afirmar que la cifra se situaría entre 500.000 y 1.000.000 de personas. Muchas de estas muertes no fueron debidas a los combates, sino a las ejecuciones sumarias, paseos, que ambos bandos llevaron a cabo en la retaguardia, de forma más o menos sistemática o descontrolada. Los abusos se centraron en todos aquellos sospechosos de simpatizar con el bando contrario. <http://en.wikipedia.org/wiki/Plagiarism&gt;

[ii]Ioana Patrascu Gavrilescu, “César Vallejo y el dolor de España”, p. 673.

[iii]Rolando Pérez, “Vallejo on Language and Politics”, p. 5.

[iv]Ibid.

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