Parte II: Nocturno de Chile. Literatura de sotanas y uniformes

Estrella distante
Estrella distante

Parte II

Ensayo literario por Julio Escalante Fuentes

El segundo cuento que estudiamos a continuación aparece en la novela por cortesía de Farewell, el crítico literario más grande de Chile, quien es altamente respetado por el padre Sebastián y todos los escritores chilenos. La grandeza y poder de Farewell es dibujada por el padre Sebastián “Me dije a mí mismo que mi anfitrión era sin duda el estuario en donde se refugiaban, por períodos cortos o largos, todas las embarcaciones literarias de la patria, desde los frágiles yates hasta los grandes cargueros, desde los odoríficos barcos de pesca hasta los extravagantes acorazados. ¡No por casualidad, un rato antes, su casa me había parecido un transatlántico! En realidad, me dije a mí mismo, la casa de Farewell era un puerto” (23). Farewell es, en pocas palabras, quién hace el canon literario en Chile. No sería una extravagancia -por estar fuera del cuerpo canónico- percibir el cuento del zapatero como una parábola, por ser Farewell el narrador.

Siguiendo el juego lúdico, implícito en NC, estamos enterados que en el cuento de la colina de los héroes, Bolaño nos presenta un canon escultural hipotético, diferente al canon literario, pero que de forma soslayada caería bajo la influencia del canon literario. Es curioso que sea un zapatero muy rico, el que se da a la tarea de la construcción de este cementerio-museo. Un proyecto globalizante en una colina donde se juntarían todos los restos de los héroes, que representaría el canon de los héroes con sus criptas y mausoleos que serían tallados en mármol y en bronce. Desafortunadamente los planes no pasaron de ser eso, meramente planes. El Emperador austrohúngaro dio el visto bueno, pero no apoyó, monetariamente este ambicioso proyecto.

Putas asesinas Portada
Putas asesinas
Portada

La genial y cándida idea del zapatero era propia de un artista nacionalista “La idea del zapatero era, pues, comprar la colina y consagrarla como monumento a los héroes del Imperio. No sólo a los héroes del pasado y a los héroes del presente, sino también a los héroes del futuro. Es decir la colina debía funcionar como camposanto y como museo” (56). Y para darle más validez ante los ojos de todos los súbditos, el zapatero sugirió que se formara una comisión (de críticos, o sea los hacedores del canon) que decidirían quién merecía ser inhumado en la colina, o si no, sería decidido por los historiadores. Hasta allí parecía permisible pero cuando el zapatero añade a las reglas que éstas “se ceñirían a lo que los historiadores o las leyendas o la tradición oral o las novelas decían de sus características físicas, y los héroes recientes o futuros, cuyos cuerpos, por decirlo así, estaban al alcance de la mano de los funcionarios del reino” (Ibídem). Es aquí donde aparece el problema y pierde el apoyo del emperador, el canon de los héroes no obedece al clamor popular (“la tradición oral o las novelas”), el canon oficial del emperador persigue un orden, un fin, da vida a algo que no existe, algo imaginario que es el reino, la nación, las fronteras, los países, crea verdaderas divisiones territoriales con algo tan hipotético como el mismo proyecto de la colina de los héroes. No solamente falló el zapatero en captar esa realidad sino que también subestimo la estima que tienen los hombres de letras ante el emperador. ¡Qué error! pensar que la literatura de forma soslayada pudiera navegar en la mismas aguas que navegan los cánones imperiales.

El pobre zapatero, nunca supo que el canon, cualquiera que éste sea, emana del poder. Al final del cuento, los soldados soviéticos que derrotaron a los nazis, encontraron la osamenta del zapatero-artista (artista porque hacía zapatos que eran verdaderas obras de arte y se equivocó al creer sus destrezas artísticas eran suficiente para soñar) que aún estaba riéndose y con las cuencas vacías, quizás burlándose de él mismo o de los que no pudieron comprender su proyecto. La burla de sí mismo es algo que ocurre frecuentemente en la obra de Bolaño. Farewell parece estar comunicándole a Urrutia Lacroix que es imposible para los artistas incidir en los círculos de poder que manejan los cánones. El desencanto con la literatura lo padece el mismo “puerto literario”, como lo apreciamos en la novela, tenemos al mismo Farewell, en sus días postreros, que quería saber ¿para qué sirve la literatura?, “de qué sirve la vida, para qué sirven los libros, son sólo sombras” (64). Nuestra interpretación nos conduce a tomar esto como un desencanto, un arrepentimiento o simplemente Farewell sintiendo lástima por si mismo, nos prepara para el momento cuando el padre Sebastián pase por esa misma situación. Si leemos bien, de alguna manera, esto tiene un efecto de prolepsis, de lo que vendrá a continuación.

Portada de Antwerp en traducción
Portada de Antwerp en traducción

En la narración aparecen Odeim y Oido, anagramas que al invertirlos descubren Miedo y Odio, dos agentes que complementan el Silencio (uno de los temas principales de la novela) para dar cuerpo a la alegoría que se presenta en NC. El dúo actúa como emisarios de la cúpula militar chilena, es por medio de ellos que el padre Sebastián se ve inmiscuido con el régimen fascista: “A veces, por las noches, con la luz apagada, me quedaba sentado en una silla y me preguntaba en voz baja cuál era la diferencia entre fascista y faccioso. Sólo dos palabras. Nada más que dos palabras. ¡A veces una, pero más a menudo dos!” (121). Oidem y Oido son elementos conductores que permiten a la diégesis penetrar las murallas impenetrables del poder militar. Sólo de esa forma es posible desenmascarar la conexión existente entre la Iglesia y el aparato de dominio del general Pinochet, que incluye también sus portavoces: los críticos que Bolaño identifica como Farewell y Urrutia Lacroix. También se transparenta una geometría del mal, ya que Odeim y Oido complementan en un triangulo al silencio y dan cuerpo a la alegoría del terror nocturno que se vivió bajo la dictadura del general Augusto Pinochet en Chile (1973- 1990), y que aparece recapitulado a lo largo y ancho de toda la novela.

Aunque inicialmente, el padre Sebastián no tiene relación alguna con los militares directamente, ni conoce a los señores Odeim y Oido hasta que estos lo detienen (la escenificación de éste encuentro parece más un secuestro y una interrogación, muy lejos de ser una participación voluntaria ) para exigir que el acepte una misión en Europa. Bolaño parece estar parodiando la forma cómo los agentes secretos de Pinochet hacían las detenciones de civiles, es Oidem quien inicialmente lo intercepta en la calle al padre, “Nunca antes lo había visto, pero él parecía conocerme de toda la vida. Me dijo que le había hablado de mí el padre García Errázuriz y el padre Muñoz Laguía, a quienes tenía yo en alta estima y de cuyos favores gozaba, y que estos sabios varones me habían recomendado fervorosamente, sin reservas, para una delicada misión en Europa” (75). La misión que le tenían preparada era un estudio de suma urgencia para el Arzobispado:

La Casa de Estudios del Arzobispado quería que alguien preparara un trabajo sobre conservación de iglesias. En Chile, como no podía ser menos, nadie sabía nada acerca de este tema. En Europa, por el contrario, las investigaciones iban muy avanzadas y en algunos casos se hablaba ya de soluciones definitivas para frenar el deterioro de las casas de Dios. (80)

Para tratar de acercarnos a el significado de esta metáfora acudimos al ensayo teológico de Mario Boero Vargas, quién afirma que Bolaño nos muestra con esa metáfora la lucha dentro de la iglesia entre halcones y palomas, “La crítica en torno a Roberto Bolaño ha divulgado, aunque de modo epidérmico, que con la lucha entre halcones y palomas se crea una metáfora relativa al combate intraeclesiástico establecido entre jerarquía vaticana y episcopados restauradores de Sudamérica en contra de la emergencia de la Iglesia de base (o de los pobres) y de la teología de la liberación en ciernes en esos momentos históricos de América Latina”. (8) Con la relación del padre con Odeim y Oido se dibuja el lado Faustino de la novela. Sebastián Urrutia Lacroix al acceder a la misión estaba vendiendo su alma al diablo. De aquí en adelante el padre que quiere escribir poesía y hacer crítica literaria tendrá la elevación que deseaba. Farewell, su maestro y amigo (el representa un lado dantesco de la novela y es la versión homosexual de una Beatriz, y personifica la fe en el status quo de forma valiente) es quien le abre las puertas al mundo literario. Más que amigo, diríamos que es su consejero, quien constantemente lo reta a ser valiente y a ser consecuente; por eso la importancia de Sordello ¿Qué Sordello?(26), el poeta italiano del medio evo que fue muy valiente y consecuente ante el poder, tan valiente como Macchiavello que teorizó y escribió en contra de la Corona Española. Sordello como leitmotiv subraya la ausencia del valor en el padre Sebastián.

El padre Urrutia Lacroix cree necesario hacerse de un nom de plume, “Y entonces adopté

el nombre de H. Ibacache. Y poco a poco H. Ibacache fue siendo más conocido que Sebastián Urrutia Lacroix, para mi sorpresa y también para mi satisfacción, pues Urrutia Lacroix planeaba una obra poética para el futuro” (36). Su fe se solidifica más en la literatura que en la religión que le dio el habito, y trabaja “en un esfuerzo civilizador, en un esfuerzo de tono comedido y conciliador, como un humilde faro en la costa de la muerte”(37). La obra del zapatero de la colina de los héroes y de H. Ibacache dentro de lo lóbrego, dentro de lo siniestro se encuentran en esa zona de la muerte que antes había asustado a Salvador reyes en París. Como podemos ver la narración y las metanarraciones convergen al final, todas ellas nos descubren la futilidad de los cánones ante la muerte.

NO + PINOCHET. Panfleto contra Augusto Pinoche...
NO + PINOCHET. Panfleto contra Augusto Pinochet por el Plebiscito Nacional de 1988 (Chile). (Photo credit: Wikipedia)

Lo más humillante que pudo haberle pasado al cura H. Ibacache fue el de dar clases de marxismo a la junta militar después del golpe de estado al gobierno de Salvador Allende. Oido y Odeim lo contrataron para que presentara el canon literario del campo marxista a los militares, a los mismos hombres que hicieron a Chile sucumbir en el terror. El padre con su eficiencia preparó los materiales y se presentó a dar sus clases. Después de dar diez clases quedo sintiéndose un poco inseguro si había hecho lo correcto. Cuando le contó a Farewell quería saber si su amigo lo aprobaba. Las persecuciones, torturas y desapariciones cronológicamente siguen a esas clases de marxismo. Ibacache no podía dejar de sentirse culpable, de alguna manera, por lo que estaba pasando en Chile. Sea como sea, para él hubiera sido imposible evitar la retahíla de abusos. Buscando justificar su actuación y minimizar la crueldad de esos tiempos lo recuerda de forma casual “¡Ningún problema! ¡Sólo un poco de fiebre! ¡Sólo tres actos de locura! ¡Sólo un brote psicótico excesivamente prolongado! Pude volver a salir a la calle, pude volver a telefonear a mis conocidos y nadie me dijo nada. En aquellos años de acero y silencio, al contrario, muchos alabaron mi obstinación en seguir publicando reseñas y crítica” (121). El bien y el mal comienzan a distorsionarse, casi se logra su fusión. Desaparece la necesidad ética y moral de llamar las cosas por lo que son. La consciencia del portador del portador de la sotana parece ser menor que la de los uniformados. Los uniformados hacen por que dicta el deber. Y entonces los hombres de negro ¿por qué nunca quieren dar la cara? ¿Es qué solamente «el joven envejecido» es capaz de hacerlos confesar la verdad?

Por tener la novela una forma circular, quizás sea conveniente volver a esa primera aparición de ese sujeto al padre Sebastián, “ rebuscaré en el rincón de los recuerdos aquellos actos que me justifican y que por lo tanto desdicen las infamias que el joven envejecido ha esparcido en mi descrédito en una sola noche relampagueante” (11). Al parecer, el joven envejecido goza de mejor efectividad para hacer cantar a los que ocultan secretos, un descrédito total para los torturadores que anidaban en casa de María Canales. Una casa del mal y de la literatura. No es necesario entrar más allí, pero debe de quedar claro, que tarde o temprano toda la maldad salé a la luz. Para H. Ibacache es posible dejarse bañar por la tormenta que se avecina, por que después de todo él no es nada más que un hombre “¿Sabe un hombre, siempre, lo que está bien y lo que está mal? En un momento de mis cavilaciones me eché a llorar desconsoladamente, estirado en la cama, echándoles la culpa de mis desgracias (intelectuales) a los señores Odeim y Oido, que fueron los que me introdujeron en esta empresa” (113).

Para concluir, necesitamos aclarar que según Bolaño, el Bien y el Mal no es tan fácil de definir como blanco y negro, el Bien y el Mal no se oponen sistemáticamente de forma diametral tan maniquea. Con Nocturno de Chile, el autor identifica o reivindica, entre los dos extremos que acaba siendo un abanico de posibilidades y matices. La literatura de las sotanas y de los uniformes en Latinoamérica es una extensión de esa dupla que operó entre guerras y que perdió la capacidad de producir un canon completamente abocado en mantener Europa en la oscuridad.

Los detectives salvajes, en traducción
Los detectives salvajes, en traducción

Lastimosamente en Chile, el triángulo de poder que identificamos al principio del ensayo cerró la cortina a la luz después del golpe de estado al gobierno elegido democráticamente de Salvador Allende en 1973. Nocturno de Chile es un compendio de hechos históricos en forma novelística, los personajes históricos reales aparecen y desaparecen para dar vigencia a lo que plantea Bolaño. La culpabilidad se debe compartir por todos los chilenos en esa tragedia histórica, no existen vencedores ni vencidos. Todo el país, como el árbol de Judas merece mejores días. No está demás decir que el hecho de que Bolaño inculpe a todas las ideologías por igual nos muestra el grado de madurez que logro él como narrador. Cómo negarlo, dentro de ese humor irónico y lóbrego vemos a Bolaño riéndose de sus mismo atrevimientos y excesos literarios, orgulloso como el valiente Sordello. Estamos saliendo del viaje de Urrutia Lacroix, en su trajín en la senda de la inmortalidad literaria, y fue nuestro viaje también. También pudiéramos interpretar toda esta lectura como un desplazamiento “El desplazamiento- cito a Carlos Fuentes- como sustitución o cambio del objeto de deseo. Desplazamiento sicológico tal y como lo describe Freud” (Fuentes 422). El cura quería ver lo que no fue y así no tenía porque hallarse culpable. El desdoblamiento de Urrutia Lacroix actuó como agente anagnorítico– de anagnórisis, también el personaje antagónico de la tragedia griega de Aristóteles. De modo que el padre con su propia psicología encontró su camino. El periplo no fue más que la búsqueda de la redención -de alguien que ya merecía estar en el infierno. O mejor dejaremos que el trayecto lo lleve a donde sea que merece ir nuestro padre, poeta y crítico literario, el reverendo H. Ibacache.

Notas

8. Boero Vargas, Mario. “El factor teológico – clerical en la obra Nocturno de Chile de Roberto Bolaño: tránsitos entre Sebastián Urrutia Lacroix y José Miguel Ibáñez Langlois”.

Bibliografía

Boero Vargas, Mario. “El factor teológico – clerical en la obra Nocturno de Chile de Roberto Bolaño: tránsitos entre Sebastián Urrutia Lacroix y José Miguel Ibáñez Langlois”.

Transmodernity. 2 (1). University Of California. 2012. Pág. 60. Bolaño, Roberto. Nocturno de Chile. Barcelona: Anagrama. 2000

––––––. Entre paréntesis. Barcelona: Angrama. 2004 Buck-Morss, Susan. “Estética y anestésica”. Walter Benjamin, escritor revolucionario. Buenos

Aires: Interzona. 2005. Fuentes, Carlos. La gran novela latinoamericana. México: Alfaguara. 2011. Grass, Dunia. “Entrevista con Roberto Bolaño”. Cuadernos Hispanoamericanos No604. Madrid.

2000. PP 53-65. González Echeverría, Roberto. “Nocturno de Chile y el canon” Acta Literaria o 41, II Sem.

2010. Paginas 117-128. Herralde, Jorge. Para Roberto Bolaño. Barcelona: Acantilado. 2005. López-Vicuña, Ignacio. “Malestar en la literatura: escritura y barbarie en Estrella distante y

Nocturno de Chile de Roberto Bolaño”. REVISTA CHILENA DE LITERATURA N o 75,

Noviembre 2009, Número 75. pags.199-215 Mihaly, Des. “Entrevista a Roberto Bolaño”. Jornadas homenaje Roberto Bolaño. Barcelona:

ICCI-Casa América a Catalunya, 2005. pp 137-153. Veres, Luis. “Metaliteratura e identidad: Roberto Bolaño”. Amerika 1644, 3. 2010.

http://amerika.revues.org/1644

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