“El viaje de Bolaño en Nocturno de Chile” por Julio Escalante Fuentes

Primera parte de “Nocturno de Chile: Literatura de sotanas y uniformes”

Análisis crítico y literario por Julio Escalante Fuentes

Paisaje nocturno
Paisaje nocturno (Photo credit: pabloneco)

Vinieron épocas duras y épocas confusas, pero sobre todo vinieron épocas terribles, en las que se aunaba lo duro y lo confuso con lo cruel”.  Farewell (1)

 

I.

La distancia y el tiempo fueron incapaces de ocasionar amnesia en la mente del escritor

chileno, Roberto Bolaño (1953-2003); muy al contrario, viviendo y escribiendo en España, 25 años después de haber sufrido diferentes traumas (sicológico y político) y desilusiones en su país natal, de su cabeza, brotaron vividas memorias que han quedado plasmadas a lo largo y ancho de su obra narrativa, Nocturno de Chile (2000) ejemplifica a cabalidad esa narrativa de tinte biográfico y comprometida. (2) Las memorias de Bolaño no se acomodan fácilmente dentro de la historia oficial, ellas retan al lector a repensar y a meditar sobre la historia reciente y -sobre todo- la responsabilidad del individuo dentro de esa historia. “Bolaño advierte sobre esos peligros de distanciamiento de las barbaries pasadas: «la memoria colectiva es tal vez una de las memorias mas débiles, de las más flacas memorias que pueden existir. Nunca se debe confiar en la memoria colectiva»”. (3)

Este ensayo estudiará las peripecias del protagonista-narrador-testigo principal –el padre Sebastián Urrutia Lacroix- de esta novela, y su afiliación con los otros personajes (Odeim, Oido y Farewell) colaboradores de la dictadura de Augusto Pinochet. Gracias a la desmemoria del padre Urrutia Lacroix se nos va revelando en sus relatos, un triangulo de poder, con las siguientes vértices: 1.- El Poder / Militares en la cúpula, 2.- Iglesia / Religión, 3.- Crítica Literaria / Literatura. La pérdida súbita de la memoria del padre juega un papel muy importante, y por su significación pudiera ser considerada como otro personaje más en la novela, por ser ésta un obstáculo que dilata la auto-absolución o expiación tan ansiada por el protagonista y, es esta demora que a su vez crea una excusa para el mismo protagonista revelarnos que hay detrás de las oscuras y silenciosas cortinas. Otra parte muy importante de este estudio se va a concentrar en la crítica literaria y como ésta se amolda de forma camaleónica a las distintas hegemonías políticas presentadas en Nocturno de Chile. Nuestra tesis sostiene que la crítica literaria y el canon son incapaces de existir y operar independientemente de las estructuras de poder, por lo tanto la literatura -la crítica y el canon-, tal cómo aparece en Nocturno de chile, no puede interpretarse y mucho menos se le deben apropiar características objetivas.

Bolaño infra: 1975-1977. Los años que inspirar...
Bolaño infra: 1975-1977. Los años que inspiraron Los detectives salvajes (Photo credit: RIL editores)

Roberto Bolaño parece haber reconocido en sus comienzos como escritor que la literatura y su canon, son elementos que ayudan a perpetuar el status quo; habiendo aceptado este axioma, él decidió escribir desde las márgenes. No obstante, en la obra de Bolaño descubrimos un sólido compromiso con los que perecieron bajo las dictaduras Latinoamericanas del siglo pasado. El escritor hace el esfuerzo de rescatar anécdotas de los que padecieron abusos, o peor aún, que perdieron sus vidas, no para ensalzarlos, sino más bien para recordarlos y mantenerlos presentes en las discusiones actuales sobre política, literatura e historia (cómo podemos olvidar el final de la novela Amuleto, o la trama de la novela Estrella distante, todos los jóvenes que perecieron en esta descabezada lucha, según Bolaño, fueron víctimas de una tragedia generacional panamericana). (4) Uno de los motores creativos de las narraciones de Bolaño es el pasado, muchas veces violento, y no cede su protagonismo, debido a que como referencia, es imprescindible para figurar el presente y el futuro; por eso en la obra Bolañesca no pierde su relevancia. “La narrativa de Bolaño presenta una crítica consistente en la recuperación del pasado: desde la matanza de Tlatelolco, a las torturas del Chile de Pinochet, pasando por la explotación de los inmigrantes en el Ampurdán en la costa de Barcelona”. (5) Otra preocupación del autor chileno fueron los asesinatos impunes de mujeres en Ciudad Juárez, México, a los cuales dedicó una gran parte de la novela 2666, publicada póstumamente en 2004.

Portada de 2666
Portada de 2666

Gozando de independencia ideológica y con una madurez fraguada en sus experiencias, desde las márgenes, Roberto Bolaño nos narra a través de un prisma que posibilita la crítica a todas las ideologías por igual, “Todos, tarde o temprano, iban a volver a compartir el poder. Derecha, centro, izquierda, todos de la misma familia. Problemas éticos, algunos. Problemas estéticos, ninguno”                  Ésta puede leerse como una trascendencia ideológica, y es sin duda alguna, uno de los legados mayores que aporta la obra de Bolaño a la literatura hispanoamericana, ya que con éste despertar, él pudo trascender los discursos que pululaban y caracterizaron a la narrativa latinoamericana que lo antecedió. Pero ¿es posible para los narradores contemporáneos de Bolaño trascender ideológicamente? De otras novelas de este periodo, se puede afirmar que carecen de trascendencia ideológica; este estadio es sin duda uno de los mayores retos que encara la literatura hispanoamericana contemporánea, o quizás no, ya que permanecen irresolutos muchos problemas sociales, políticos y económicos. Es decir que, las dificultades – válidas muchas de ellas para los que estudian las ciencias sociales-, aparecen escenificadas como referentes en estas narraciones hodiernas. Como ejemplos de las novelas coetáneas de Nocturno de Chile, mencionaremos dos: Adiós Hemingway (2001) del escritor cubano, Leonardo Padura y Delirio (2004) de Laura Restrepo, escritora colombiana. En ambas novelas se presentan matrices con ambientes y personajes autóctonos y sus respectivas problemáticas y complejidades, vale la pena admitir que sus exposiciones son muy logradas porque incluyen realidades pujantes y constantes de la realidad que viven los cubanos y colombianos, aunque las lecturas denuncian esa realidad, ellas no destilan claras intenciones de finiquitar las situaciones exhibidas -o al menos no nos queda clara esa determinación.

Cubierta de Nocturno de Chile
Cubierta de Nocturno de Chile

La novela Nocturno de Chile, está ambientada en Chile y su diégesis transcurre mayormente durante la noche, por tal razón se justifica lo literal de su título. La simbología, por otro lado de la novela, igual que un “nocturno”(aunque pudiera ser una sonata) es una composición musical que denota una melancolía, un sehnsucht (un ansia de infinito, imposible de llenar, según Friedrich W. Schelling), un malestar con la realidad del ser humano. O sea la impotencia de los seres humanos ante tanta maldad en el mundo. El malestar de Bolaño y de sus personajes, nos hace recordar de alguna forma el mismo sentimiento de los escritores hispanoamericanos románticos (Villaverde, Isaacs). Aunque es necesario aclarar, que el estado anímico de Bolaño resultó del compendio de muchos factores, personales e impersonales –una enfermedad hepática que lo hacía sentir que la muerte le andaba pisando los talones, la falta de claridad en el proyecto democrático en Latinoamérica, la caída de las utopías y demás. Pese a que es Chile el país donde se ambienta la novela, se puede afirmar que la geografía del país crece dentro de la narración, a tal grado que cobra una dimensión continental -Guatemala, Argentina, México aparecen en la narración como lugares y temas que la enriquecen. Debido al abordaje de la literatura clásica y universal, se vuelve imprescindible subrayar que, la potencialidad de la narrativa de Bolaño es portadora de un inmenso valor literario que apenas estamos comenzando a descubrir. En NC se distinguen elementos que nutren la narración y que van desde la temática abordada, la historiografía de tintes contestatarios -nunca revisionista-, la intertextualidad y la metaficción, todos ellos elementos claves que permiten facturar una novela que se desborda hacia la universalidad. Roberto González Echeverría, el crítico y teórico de Yale, asegura que “Nocturno de Chile permanecerá en el canon de la literatura latinoamericana, y en el de la occidental. Es una pequeña obra maestra al nivel, y a veces por encima del nivel, de lo mejor que escribieron los novelistas consagrados del canon –los del Boom”. (7)

¿Pero con qué fin escribe Bolaño, el irreverente e irresponsable autoexiliado escritor Latinoamericano? ¿Para qué nos presenta gráficas de un Chile sangriento donde los autores y literatos se muestran indiferentes ante la realidad que desangra a todo un país? Quizás Bolaño nos muestra la impotencia de los artistas y de la literatura ante la desgarrante realidad que presentamos en el epígrafe al comienzo de este trabajo. Él nos muestra que hay detrás de las cortinas, nos descubre que las memorias de los hombres dan paso al mito. ¿Pero qué sucede con los hombres derrotados y sus sueños? Para responder a esta pregunta es preciso analizar los dos cuentos encajados (anécdotas metatextuales) en la novela, el cuento del zapatero austríaco y el cuento de Ernst Jünger en París nos darán luz en este logogrifo. Primero veamos que pasó en París en la metanarración de Salvador Reyes (escritor, embajador chileno en París durante la Segunda Guerra Mundial, 1940-1944) que hace amistad con el escritor alemán y oficial de la Werhmacht, Ernst Jünger –éste es uno de los escritores mayores, su obra es un pilar donde se asienta el canon de la literatura alemana. En la narración, se origina la asociación que hermana a las tradiciones literarias de Chile y de Alemania; por la simbología, por los elementos presentes en sus pláticas y reuniones, nos es posible encontrar un significado alegórico, de donde se deduce una hermandad implícita de las letras. Lo primero que resalta es la ambientación, dos hombres de letras que representan a sus respectivos países en un tercer país. El alemán, es un agente que permite la ocupación y la ruina de París. El chileno no solamente es testigo sino que de forma pasiva, permite que se de la ocupación, y no solamente es un ser aquiescente y pusilánime sino que también calla deliberadamente todo el mal que el nazismo representa para la humanidad. Curiosamente en estas veladas participa un hombre famélico, un pintor guatemalteco, que no hace más que ver para afuera de la ventana. El pintor está muriendo en vida y sin exagerar mucho, representa los seres esqueléticos en cautiverio, él es un fiel reflejo de los millones de víctimas que perecieron en los hornos de gas en los que se exterminó a los judíos y a todos los otros indeseables, por órdenes de Hitler.

La literatura nazi en América
La literatura nazi en América

Sólo una persona que es capaz de deshumanizar a otra persona puede sentarse a hablar de arte y de literatura, mientras está presente una persona agonizando en la intimidad del mismo espacio. Bolaño ambienta este cuento de forma tenebrosa, y añade tensión a la diégesis de la novela. La tristeza y melancolía, produce una carga emocional muy pesada en el lector, con una adjetivación muy difícil de ignorar, “El guatemalteco melancólico y raquítico perdía el tiempo mirando el paisaje repetido e insólito de París”, y es en ese momento que se produce la visión clara de lo que es estar más muerto que vivo, algo que el padre Sebastián Urrutia Lacroix lo recuerda así,

Y cuando los ojos de nuestro escritor descubrieron la línea transparente, el punto de fuga hacia el que convergía o del que divergía la mirada del guatemalteco, bueno, bueno, entonces por su alma pasó la sombra de un escalofrío, el deseo inmediato de cerrar los ojos, de dejar de mirar a aquel ser que miraba el crepúsculo tremolante de París, el impulso de huir o de abrazarlo, el deseo (que encubría una ambición razonada) de preguntarle qué era lo que veía y acto seguido apropiárselo y al mismo tiempo el miedo de oír aquello que no se puede oír, las palabras esenciales que no podemos escuchar y que con casi toda probabilidad no se pueden pronunciar (43).

Esa parece ser una aproximación de Reyes con el más allá. La muerte siendo algo imposible de experimentar si se está aún vivo. Bolaño combina el temor con el tabú y por eso Salvador Reyes no pudo más que callar ante la mirada del pintor guatemalteco. Igual de importante sería recordar que el silencio y la muerte son temas principales de toda la novela y que pintan de colores oscuros toda la diégesis.

Los elementos que unen a estos tres sujetos dispares, en éste ambiente tétrico que posibilita relacionarse con el más allá, son la geografía y la temporalidad, el arte, y la construcción o solidificación del canon literario -no se puede ignorar que es el tema principal de las platicas de los dos escritores-. Aparte tenemos la deificación (o deshumanización) de los seres humanos que no se parecen al fenotipo dominante en este cuento parisino. La Raza Aria no permitía libertades a los seres considerados inferiores. En el cuento también descubrimos la necesidad que tienen estos hombres ‘hiper-intelectuales’ de poner en práctica una compartimentación mental y emocional de forma pragmática. Ellos separan el arte del artista, como nos lo recuerda Reyes al citar al alemán después de salir de la buhardilla del pintor guatemalteco,  Jünger dijo que no creía que el guatemalteco llegara vivo hasta el invierno siguiente, algo que sonaba raro proviniendo de sus labios, pues a nadie se le escapaba entonces que muchos miles de personas no iban a llegar vivas al invierno siguiente, la mayoría de ellas mucho más sanas que el guatemalteco, la mayoría más alegres, la mayoría con una disposición para la vida notablemente superior a la del guatemalteco, pero Jünger igual lo dijo, tal vez sin pensar, o manteniendo cada cosa en su estricto lugar ( 49).

Es decir que, el cuento del pintor guatemalteco en París nos hace pensar en la relación del canon literario con el poder, en ese París ocupado por los Nazis se estaba haciendo literatura y se solidificaba el canon también. Por ende, se puede deducir que Bolaño con su humor negro nos recuerda esa unión entre la crítica, la literatura, el canon, el arte, los uniformes y la falta de sensibilidad hacia las vidas humanas. Y con ironía, apunta que para los chilenos, y sobre todo para elevar el orgullo nacional “Ningún chileno existe, como ser humano y como autor de un libro, en aquellos años oscuros y ricos de Jünger, salvo don Salvador Reyes” (50). Treinta años más tarde, en Chile serían Farewell, Urrutia Lacroix y los militares quienes participaron en el ejercicio de las letras y las armas, haciendo literatura, crítica y sobre todo fraguando el canon literario chileno.

 Fin de la primera parte

Notas

1 Bolaño, Roberto. Nocturno de Chile. Barcelona: Anagrama. 2000. Pág. 60.

2.Son uno solo». Mihaly, Des. “Entrevista a Roberto Bolaño”. PP 137-153.

3 Grass, Dunia. “Entrevista con Roberto Bolaño”. Cuadernos Hispanoamericanos No604. Madrid. 2000. PP 53-65.

4 “[…] y entregamos lo poco que teníamos, lo mucho que teníamos, que era nuestra juventud, a una causa que creíamos la más generosa de las causas del mundo y que en cierta forma lo era, pero que en realidad no lo era. […] Toda Latinoamérica está sembrada con los huesos de estos jóvenes olvidados”. Bolaño, Roberto. Entre paréntesis. pp 37-38.

5 Veres, Luis. “Metaliteratura e identidad: Roberto Bolaño”. Amerika 1644, 3. 2010.

6 Bolaño, Roberto. Nocturno de Chile. Página 120. De aquí en adelante usaré la abreviación NC para referenciar la novela y números entre paréntesis para citar la página de donde proviene la cita.

7 González Echeverría, Roberto. “Nocturno de Chile y el canon” Acta Literaria No 41. Pág. 128.

Roberto Bolano - Changes
Roberto Bolaño – Changes (Photo credit: Ines Seidel)
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One thought on ““El viaje de Bolaño en Nocturno de Chile” por Julio Escalante Fuentes

  1. MRC junio 3, 2013 / 9:43 pm

    Qué excelente análisis, Julio, y es una buena pregunta la que haces a los críticos, como R.G.E. Y ahora tenemos la increíble coincidencia que el personaje de Thompson (Michael Townley, torturador y asesino de la CIA, bien puede ser el que asesinó a Pablo Neruda mientras estaba en una clínica en Santiago, inoculándolo con veneno. La historia y la literatura se encuentran como en una metanarrativa bolañiana espeluznante.

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